Tuesday, December 8, 2009

A Venom Beneath the Skin de Marcos McPeek Villatoro: Un llamado a lo Centroamericano

A Venom Beneath the Skin de Marcos McPeek Villatoro: Un llamado a lo Centroamericano
Martes 1 de diciembre de 2009

¿Es a través del género negro que se puede expresar de una mejor forma la pos/violencia, pos/memoria y trauma centro/latino-americano? ¿Es que el género negro tiene los ingredientes necesarios para mostrar la realidad latinoamericana, o es que más bien la historia centroamericana parece ser un hardboiled fiction novel? Estas preguntas de una u otra forma nos llevan al comentario de García Márquez sobre los escritores latinoamericanos que al escribir tienen, más que ficcionalizar la realidad, “eliminar elementos de ésta, para hacer la narración más verosímil” (Arias). En cierta forma a esto último se refiere el escritor y crítico Mempo Giardinelli al hablar de la novela negra latinoamericana, a que la define y compara con la novela negra estadounidense: “[la novela negra] es una aproximación al problema de la violencia. Es que la realidad estaba fuera de la ficción, y eso es justamente lo que incorporó el género negro: la jungla encontrada en el solo hecho de salir de la calle y enfrentar sus peligros, meterse en el suburbio, en la miseria y el racismo de la violenta cotidianeidad de la sociedad norteamericana” (Giardinelli 241, 242). Cabe recordar, que el denominado "género negro", tanto en el cine como en la literatura, recibe ese mote por su dual condición de "género duro": el pesimismo de sus mensajes, lo rígido de los códigos en que esos mensajes se dicen. En tal sentido, abandera un espacio dominado por sentimientos tales como la farsa, la sospecha, el cinismo y lo fatal; o desenvueltos en ciudades perversas poseídas por la traición y el desencanto. A esto se refiere Franco Sampietro en su artículo, “Incursiones en el "género negro,"” en donde señala que en este género las “historias conllevan un sabor amargo y las relaciones entre los personajes están siempre mediatizadas por el interés de poseer dinero o una parcela de poder; las otras personas no son más que un medio para lograrlo y la mentira es el pan de cada día: allí todo es falso” (Samprieto). Todos estos elementos se adoptan muy bien a Latinoamérica en donde cada novela policial tiene sus formas “propias de racismo, violencia y desesperanza” (Giardinelli 247). La novela negra latinoamericana, además de tener un basamento político-ideológico de la corrupción, sirve como un arma ideológica. Es decir, los autores del género negro aprovechan sus características para denunciar la injusticia, las contradicciones sociales y la violencia. En otras palabras, en toda la narrativa policial latinoamericana se encuentra todo tipo de claves políticas y sociales: “[e]s inevitable la indagación sobre nuestra identidad, y siempre aparecen los marcos históricos de la literatura y de la realidad social. El mestizaje está presente en como lo están todos nuestros sistemas políticos. Y la violencia casi siempre se refiere a la autoridad dictatorial o falsamente democrática. . . La interpretación –o la sugerencia de tipo político es parte esencial del thriller latinoamericano” (259). En la novela de Marcos McPeek Villatoro, A Venom Beneath the Skin, es un ejemplo claro del uso del género negro como herramienta, no solamente para denunciar los problemas raciales y de violencia en que se vive en la parte sur de los Estados Unidos, sino también para investigar la identidad del centroamericano en el sur del país norteamericano, y cómo ésta, su identidad, es formada a partir de un pasado violento que lo llevó al exilio, al abandono de su tierra y en su propia identidad para desarrollarse en un país extranjero que pretende darle una etiqueta pan-étnica que lo despoje de toda individualidad e identidad propia. Como lo ejemplifica la profesora e investigadora, Ana Patricia Rodríguez en su artículo ”Heridas abiertas de América Central: la salvadoreñidad de Romilia Chacón en las novelas negras de Marcs McPeek Villatoro” sobre esa documento sobre una serie de escritores “chicanos y latinos [que] se apropian de la novela negra o novela de crimen para hacer indagaciones importantes sobre problemáticas sociales, culturales e identitarias” (Rodríguez 1). Un ejemplo de estas novelas de Marcos McPeek Villatoro, en las que “se dedican al (re)encuentro con la historia de (pos) guerra, la memoria de la violencia y la (re)construcción de identidades en la diáspora centroamericana estadounidense” (8,9). Si bien la novela, A Venom Beneath the Skin, es la tercera entrega de las novelas sobre la detective Romilia Chacón, y ya muchos elementos fueron explicados en los textos anteriores (cicatriz, muerte de esposo, procedencia, etc.), esta narración permite encontrar elementos importantes sobre esta literatura negra de posguerra. La detective Chacón ahora trabaja en Los Ángeles, el estado con la mayor población de centroamericanos, en donde, al igual que las anteriores novelas, Home Killings y Minos, la sociedad ya no es solamente dividida entre blancos y negros, ahora el componente latino parece diversificar la zona y aumentar el problema de racismo en la parte de sur de Estados Unidos. Aquí, la detective tendrá que luchar no solamente con un criminal sino también con una sociedad dividida entre blancos (el trabajo) negros y cafés o latinos. En las tres sagas, Romilia siempre se tiene que enfrentar el hecho de ser mujer, centroamericana, envuelta en un país extranjero y un trabajo que es tradicionalmente de hombres. Sin embargo, su pasado no lo esconde; más bien éste lo recuerda constantemente y le ayuda no solamente a conseguir un trabajo sino también a resolver los casos y, por ende, a verse ascendida y respetada a raíz de su identidad. Además, su pasado es el que la fortalece, la lleva a entender y enfrentar a los criminales. Es decir, Villatoro, mediante Romilia, hace un llamado a la propia identidad centroamericana, a que esta no se oculte ni se olvide. Es decir, como lo resalta Rodríguez y Padilla, las novelas de Villatoro son un llamado a esa salvadoriñedad. Al comer pupusas y gustarles, mediante el uso del vos, aceptación de sí misma como salvadoreña, recuerdos de su madre sobre su tierra, constituye una aceptación de su identidad, un deseo de rompimiento de esa invisibilidad de los centroamericanos en los Estados Unidos. En otras palabras, las novelas de Villatoro “constitutes a cogent cultural site to air and rethink the claims. . . regards to Central American “invisibility” in the United States” (Padilla 381). Es decir, Romilia Murillo viene a representar ese rompimiento a ese “pan-ethnic self-identification y hacen un llamado a una propia identidad centroamericana. Además, ambos personajes vienen a excavar en la memoria de esa guerra que los hizo a ambos exiliarse en tierras extranjeras. Ambos personajes vienen a representar ese trauma de la posguerra, y los dos vienen a representar un producto diferente de la misma. Por un lado, Murillo ese personaje que fue formado por los escuadrones de la guerra y que la vivió en carne propia. Por otro lado, Romilia, la que vive el síntoma de pos-memoria. Es decir, a pesar de que no vivió la guerra directamente, la conoció a través de su madre por lo que representa a esas personas que, de igual forma, tuvieron que dejar el país sin siquiera conocerlo sino es a través de los ojos y recuerdos de sus padres. Sin embargo, ambos personajes se pueden tomar como dos ejemplos de esa diáspora que crece cada día y que viene representando una parte importante de la población norteamericana. Una población que, a pesar de ser tan grande, se le prefiere, sea por ellos mismos, o por los “otros” los hacen ocultar su pasado. Por esa razón, las novelas de Villatoro vienen a explorar dentro de esa memoria para preguntar, como dice la Rodríguez: ¿cuáles es el lugar de los centroamericanos en EEUU? Y también, a su vez, para representar, como lo dice indirectamente Padilla de las mismas novelas de Villatoro: ¡aquí estamos!

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